NOTA DE LA AUTORA: Este texto va a quedar publicado el 3 de noviembre por la simple razón de que no tengo una máquina disponible como para publicarlo el 4; pero quiero que quede en claro de que hace alusión especialmente a los días 4... de noviembre en este caso.
Una vez más, me encuentro escribiendo y contando cosas que me suceden y que, sin querer se tornan muy importantes para mí.
En uno de los primeros posteos, conté el por qué del nombre de este blog. Hoy, quiero contar que, no sólo esa línea aérea le dio parte del nombre sino que también, me "dio" parte de mi vida, importante, por cierto.
Y sucede que es ahí donde trabaja una persona muy importante para mí, alguien que llegó sin golpear la puerta pero que además trajo felicidad y le dio un nuevo sentido a mi vida (sin exagerar ni un poquito).
Me gustaba, casi desde el primer día que lo vi pero sentía que no podía hacer nada por la relación que existía entre nosotros, sin embargo (sin siquiera sospecharlo) todo sería sólo una cuestión de tiempo...
Pasaron los días y dejé de verlo en aquél lugar, sólo lo veía entonces los fines de semana, ocasión que nuca desaprovechaba para mandarle un mensajito de texto y saludarlo (claro! si personalmente no me animaba).
Las cosas se me fueron complicando, seguía escribiéndole sin saber en realidad qué pasaba del otro lado. Y el tiempo se fue; entonces cuando supe que ya no lo iba a ver más tuve que confesar lo que estaba pasando.
Lo que jamás imaginé, era la respuesta que tuve. Casi inmediata, casi sin darme cuenta: encuentro, café, beso y de repente, estaba en su auto paseando por la ciudad. Debo admitir que no era una situación muy cómoda, todavía quedaban rastros de la relación que nos había unido unos días atrás. Miedo, ansiedad, nervios, alegría....y cuando me quise dar cuenta ya estaba todo dicho! Era el principio de la historia. De una historia que el 4 de noviembre cumple dos meses. Una historia que unió dos personas completamente extrañas y que el tiempo enamoró.
Sin saber, sin imaginar, sin querer...la vida nos da sorpresas. Pero lo más importante, es saber apreciarlas, cuidarlas, amarlas. Esta sorpresa tiene nombre y apellido: Rodrigo Venega, Rodrigo Sebastián (cuando me enojo) Venega.
Ojalá el tiempo sea eterno para nosotros y que. así como supo encontrarnos, que pueda mantenernos unidos, pase lo que pase, a través de los años.
Rodri, sos mi vida!
lunes, 3 de noviembre de 2008
domingo, 2 de noviembre de 2008
Volvemos por más...
Hola! Hace tiempo que no nos vemos pero esta vez, vuelvo para quedarme... Muy pronto, más historias, más anécdotas y más para compartir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
